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lunes, 9 de enero de 2017

Corazón Roto

Silencio. No hay interrupción en esa bóveda cerrada. ¿Es su idea o ya no hay más cosas en su cabeza? Intenta recordar…

Nada.

¿Hacía cuanto tiempo que ya la había perdido? Esa mañana, sabe Dios cuánto tiempo atrás, en el terminal de buses, sus cabellos empapados por la llovizna, un beso fugaz e igualmente, una fugaz mirada habían sido su despedida. No hubo tiempo para la emotividad, pero sabía que ese autobús se llevaba gran parte de él. La parte restante se dividía entre la que quería gritarle lo que sentía por ella y la que deseaba llorar a mares por su pérdida. Pero ahí, en ese momento, en esa bóveda cerrada ya no sentía nada.

Su corazón ya vacío, limpio por las lágrimas que derramó esa noche por ella, solo late por cumplir su función. A veces cree sentir su aroma entre sus cabellos, como si durante toda la noche su cabeza hubiese reposado junto a la de él. Solo entonces vuelve a latir con fervor, late por amor, no por bombear sangre. Pero no pasa mucho tiempo antes de sentir el dolor por su latir roto. Lo lastima como si el engranaje que faltara dañara todo el sistema por una pieza que insiste en continuar moviéndose en mala posición, como si cada movimiento de su corazón destruyese esa máquina ahora disfuncional desgastando el material quién sabe hasta qué momento… el aroma se va y solo queda el silencio de esa bóveda cerrada donde se encuentra.

Desde que la vio partir esa mañana de llovizna que esa pieza faltante le dificulta el seguir viviendo. Su corazón ya no late como debe. Sí, justo ahí, en el altar está quien le arrebató esa parte que ahora no lo deja seguir en paz, de pie, junto a su amada.

El silencio ahora le molesta. Arruga la frente y le mira con odio. “Por ti ya no la tengo a mi lado.”

Porque esa mañana gris por la llovizna, en el terminal de buses, tras esa rápida despedida en la que ni siquiera pudo repetirle lo que sentía por ella, todo terminaría. Nunca más vería su mirada enamorada ni su sonrisa al verlo a él… Enjuga con ira las lágrimas de impotencia que salen de sus ojos mientras lo ve con ella…

Ya no habría marcha atrás, una vez salieran juntos, deberían pasar al olvido para poder vivir… ¿Cómo olvidar lo que aún vive en él por ella?

Resultado de imagen para puertas del paraisoLos llantos quiebran el silencio. La bóveda se abre.

Su llanto se perdió en el bullicio del terminal. Pero el bullicio se perdería por un fatídico estruendo.

Ahora su corazón está roto, pero el de ella se había destrozado para no latir más.
Entre cánticos, su amada sale de la iglesia con la compañía de su Dios. Nunca más la vería, ni sentiría su olor, ni oiría su voz, no podría volver a saborear sus besos ni a tomar su mano con la ternura que merecía.

Los cánticos se alejan y su corazón vuelve a latir agónico. Ese día el bus se llevó una parte de él y ahora, solo en la bóveda de la iglesia, lo único que llena ese espacio, es el silencio de quien jamás volverá.


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